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Viene de Parte Uno: Fallas Organizativas. En esta Sección: El Criterio Mercenario.

2. Criterio mercenario en los trabajos organizativos y en las relaciones internacionales con los pueblos y partidos hermanos.

El criterio mercenario de los oportunistas en las relaciones internacionales consiste en reducir el internacionalismo proletario al apoyo que nos dan generosamente los pueblos y partidos hermanos en cumplimiento de los deberes de la solidaridad internacional y en estimular ese apoyo con falsos informes de la realidad del Movimiento y de la situación colombiana.

Algunos oportunistas han tenido la osadía, concretamente Luis Francisco, de decir a compañeros de partido hermanos que "en Colombia hay cien mil guerrilleros dispuestos a pelear y en espera del apoyo económico y logístico" .

Alvaro Cadavid, Secretario de Relaciones Exteriores del último Comité Ejecutivo, presentó en una ocasión un informe a compañeros de un partido hermano donde se hablaba de que el MOEC en 1963 tenía una organización nacional y más de mil hombres sobre las cordilleras listos a iniciar acciones; en ese informe se dicen tantas mentiras de nuestra situación interna como la de que “Desquite” pertenecía al Movimiento y operaba bajo su dirección (5).

Y así son múltiples las veces que miembros de dirección nacional del Movimiento han salido a decir mentiras, a engañar a los partidos y pueblos hermanos dando informes falsos, donde se exagera la situación real de la organización y su influencia en la lucha revolucionaria colombiana. Han llevado hasta planes fantásticos como el P... A ... (6), presentando por Mauricio Torres y Luis Francisco a la consideración de varios partidos hermanos para conseguir la solidaridad proletaria. Lo irracional de estos planes es que no son hechos para que se discutan en los organismos correspondientes, para ver si se ajustan a nuestra realidad o no, si interpretan el momento histórico que vivimos o no, son hechos para que los lean los compañeros de los partidos hermanos. Nunca se ha orientado el trabajo de la organización para investigar la veracidad de las hipótesis sobre las que está hecho el P.. A ..., ni mucho menos se ha trabajado orgánicamente para su cumplimiento. En muchas zonas donde se van a levantar frentes guerrilleros, según el P... A ..., no hay en la actualidad vinculación con los campesinos, ni de ellas se han hecho trabajos de reconocimiento e investigación. Esto demuestra que la finalidad de todas estas cosas es la de conseguir la solidaridad internacional.

La política mercenaria de los oportunistas llega a extremos criminales para lograr sus propósitos. Cuando en el Ejecutivo se planteó el problema de Bolívar, con la premura del momento que exigía una pronta y efectiva solución, los oportunistas adoptaron una posición de expectativa que se puede resumir en los siguientes términos “dejemos a los compañeros de Bolívar a ver si salen con algo; si les va bien ganaremos prestigio con el país y en el exterior, y entonces podremos aumentar la solidaridad proletaria. Ahora bien, si fracasan, quedará demostrado en la práctica que estamos luchando con escasos recursos, y por lo tanto necesitamos mayor solidaridad”. Para los oportunistas la política a seguir es aquélla que permita fomentar la solidaridad de los países hermanos y no desperdician los acontecimientos sensacionales ni los hechos y pactos ficticios para impulsar esta política. Así conciben los oportunistas el internacionalismo proletario.

Los oportunistas alegan que gracias a su labor el Movimiento ha conseguido la solidaridad de los partidos y pueblos hermanos. Esto es falso. La solidaridad recibida no se debe a los trabajos de los oportunistas, es el resultado del espíritu internacionalista de los obreros que han llegado al poder y entienden el respaldo a los movimientos que luchan por la liberación de sus países como un deber revolucionario. Los partidos hermanos creen que el MOEC ha luchado contra el imperialismo yanqui y sus lacayos en Colombia y consideran que es una organización revolucionaria, por la lucha de compañeros que perdieron la vida heroicamente en los intentos por crear un frente guerrillero. Los partidos hermanos al brindarle solidaridad al Movimiento reconocen el sacrificio de estos compañeros, de Antonio Larrota, Leonel Brand, Gleydis Pineda, de Idolfo Pineda, y de todos los compañeros nuestros que han muerto por la revolución colombiana, y se solidarizan con una organización revolucionaria que dio muestras claras de su naturaleza antiimperialistas y antioligárquica. Los compañeros de los partidos hermanos no nos dieron su solidaridad por las maniobras de los oportunistas ni por su afición al turismo; estos lo que hicieron fue recoger la cosecha que otros sembraron con sus vidas.

La realidad es otra, las relaciones internacionales del Movimiento se han visto seriamente afectadas por la política mercenaria de los oportunistas. Todos esos informes mentirosos, todos esos engaños de los “cien mil guerrilleros”. De hacer aparecer los brotes espontáneos de los campesinos en armas como trabajos del MOEC, en fin, todos esos planes subjetivos y maniobreros, terminaron por desacreditar la organización en el interior y en el exterior. A medida que transcurre el tiempo se van aclarando las cosas. Los combates de los “cien mil guerrilleros” no aparecen por ninguna parte ni el MOEC se coloca a la altura de la lucha de clases de Colombia. Los partidos hermanos terminaron de desconfiar de todo lo que se les había dicho y restringen con razón, su solidaridad a espera de hechos positivos.

Ninguna diferencia hay entre esta actitud mercenaria de los oportunistas del MOEC, con la política de piratería internacional que ha desarrollado regularmente la camarilla de Vieira. La dirección revisionista del Partido Comunista hace pasar en el exterior a cualquier elemento del Partido por comandante de guerrillas, cuando en Colombia nadie sabe de la existencia de tales comandantes ni de tales guerrillas. Son manifestaciones de la política de rapiña por la solidaridad internacional y que los revolucionarios debemos desenmascarar ante la militancia de las organizaciones revolucionarias y ante el pueblo.

Esta política mercenaria en el campo de nuestras relaciones internaciones y sus repercusiones dentro del Movimiento, chocan contra el principio de apoyarse en nuestros propios esfuerzos. El principio de basarnos en nuestros propios esfuerzos interpreta fielmente la concepción marxista-leninista de que la revolución en cada país depende del desarrollo de sus condiciones y de la preparación de sus fuerzas revolucionarias. La revolución es obra fundamental de las fuerzas revolucionarias de cada país, porque las revoluciones no se exportan ni se planifican en el exterior. Por eso es que la solidaridad de los pueblos y partidos.

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